lunes, 4 de enero de 2010

Finjamos que soy feliz, triste pensamiento un rato...

Hagamos como que no duele ver a un ser querido darse de topes contra la pared y saber que no puedes hacer nada para evitarlo. Hagamos como que no estoy confundida, como si en realidad supiera qué hacer y qué consejos dar. Finjamos que no sabemos que no nos corresponde tomar decisiones por ella y arreglarle la vida...

En realidad todo es más sencillo, pero de algún modo nos ingeniamos para complicarlo. Llorar es parte de la vida, al igual que reír.

Finjamos que este post no es confuso y hermético. Mintamos un poco y maquillémoslo de mediocre literatura.

Finjamos, por un momento, que no estoy preocupada.

viernes, 1 de enero de 2010

lunes, 31 de agosto de 2009

La verdad no existe, dígala quien la diga

Hubo un tiempo en el que los hombres buscaban para encontrar. Ahora somos mucho más refinados. Los pensadores serios de hoy en día ya no tienen esa pretención infantil e inmadura de llegar a la verdad. Los filósofos reales buscan, pero saben que no encontrarán nada. Seguirán buscando eternamente (o hasta que la muerte los arranque de su camino condenado al infinito), porque, el que encuentra, es dogmático.

Se ve mal encontrar. No es política ni intelectualmente correcto. Lo de ahora es ir errante, perdido en una eternidad de preguntas sin respuesta. Tal vez duela, pero está de moda vivir atormentado. Sufrir es elegante.

Como no hay verdad (y si la hay, no tenemos permitido dar con ella), hay que ser tolerantes. Los que todavía dicen las cosas con firmeza y determinación deben ser señalados. No hay que tomarlos en cuenta, pues son hombres de mentalidad obsoleta que aún buscan respuestas.

Recuerden, hermanos míos: este mundo está hecho de bellas y amargas mentiras. No caigan en el error de encontrar, no se corrompan teniendo esperanzas vanas.

jueves, 6 de agosto de 2009

Carta a la pequeña Elizabeth


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Hola nena, tú no me conoces y tal vez nunca me conozcas, pero yo te amo chiquita, me encantan tus deditos que me abrazan en las noches cuando la obscuridad te asusta tanto, y cuando caminas despacio, pasito a pasito aquel pasillo largo de la casa, me encantan tus rulos frescos de primavera, y tus rodillas raspadas por el suelo mojado aquel domingo del parque México en que aprendiste a andar en bici. Yo tampoco te conozco pequeña y tal vez nunca te conozca, pero te soñé, un par de veces, no demasiadas y aun así ya siento que te quiero, te siento mía, porque surgiste como Atenea de mi cabeza loca, de la cabeza loca de papá, un poco por subconsciente otro poco tal vez por aquella sensación extraña que nos da a todos a cierta edad cuando los sueños se vuelve profundos y maduros. Te escribo esto porque te lo debo, porque siento una deuda enorme contigo de no lograrte, de dejarte escapar al amanecer cuando despierto de esos sueños hermosos. Me encantas nena y te escribo esto con cierta melancolía, con lágrimas dulces que me brotan de una nostalgia futura infutura. No se me olvida el día que te descubrí, apareciste de pronto en una sala que no existe, y me sorprendí muchísimo porque no te esperaba, pero fui tan feliz… tan feliz, traías un vestidito azul con puntos blancos y los pelos sueltos, revueltos revueltos, una maraña de chinos incontrolables y preciosos, y caminabas hacia mí y nos sentábamos en el sillón grande frente al estéreo a escuchar los discos viejos de papá, y cantábamos like a rolling stone de ese viejo desconocido que a mamá le gusta tanto y te reías porque mi barba te hacia cosquillas cuando te daba un beso cosquilludo, y llegaban tus tíos a una de esas comidas que organizábamos en casa cada mes, y jugabas con el tío Luis y con la tía Emilia, y la tía Alicia que te hacia un montón de trenzas raras y felices, y hasta con el raro pero siempre interesante tío Ramón que usaba un vestido grande y negro y hablaba muy bonito. Me acuerdo que te acercabas a ellos y les hacías muchas preguntas impresionantes porque eres una pequeña muy curiosa, curiosa e inteligente y loca como tu mamá y también muy coqueta. Recuerdo también la segunda vez que nos encontramos en mis sueños, yo veía tele hasta muy noche y tú me hiciste irte a contar un cuento de esos raros que a veces te inventaba, y después me leíste un libro rosa de princesas posmodernas y hadas que hacían sortilegios para evitar al dentista, y otro libro grande con muchos dibujos al que le cambiaste el final porque no te había gustado el que el señor que lo escribió le había puesto y te inventaste un final mucho mejor, después me acuerdo que me hiciste ponerte el disco de Luis Pescetti y cantarte ¡Hay Lili! para que te durmieras, pero en vez de dormirte nos quedamos platicando toda la noche sobre cosas de niños, cosas que compartíamos, y tú eras mi princesa. No recuerdo cuando naciste porque no naciste y eso me duele un poco aquí adentrito donde un día no te conté que está el corazón. Eres un sueño, mi sueño y te escribo esto hoy aunque pensaba dejarlo para después, pero sé que si lo dejo para después, nunca lo escribiré; y lo leo para que quede perfecto, pero cada que lo releo se me quiebra la voz y si me atora el pecho y sigo escribiendo, para no tener que despedirme y tenerte conmigo un ratito aunque sea en esta esquizofrénica fantasía. Pero no llores vale, no creas que eres un personaje más de un cuento de esos que me invento para vivir, no nena, tú eres un sueño, y no hace falta tener más de cuatro años para saber que un sueño no es un personaje, es como tú, algo que ya es parte de mi, eres la niña de mis ojos, pequeña Elizabeth tienes los ojos enormes de tú madre, y la mirada de jaguar de papá, que no se te escurran, ven conmigo esta noche, pasemos este último sueño juntos, toma de nuevo mi dedo con tu manita como lo hiciste aquella noche en que me robaste el corazón.

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Hace unos meses soñé que tenía una nena…

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lunes, 27 de julio de 2009

Misterio

¿Por qué ya nadie miente?

¿Será que tanta filosofía nos ha tatuado en el alma ese amor por la verdad?... ¿o de plano todo mundo está demasiado ocupado malgastando estas efímeras vacaciones?

viernes, 3 de julio de 2009

El Enojo

Hoy se me atoró un enojo. Por lo general no reparo en ellos, pues llegan, hacen mucho alboroto, pero terminan por irse pronto. Éste, sin embargo, era un enojo muy persistente. Me obligó a voltear a verlo, pues no es natural que se queden tanto tiempo. Cada enojo es diferente, por lo que no hay una descripción general de los mismos. Éste en particular era gordito, feo y lleno de escamas viscosas. Estaba tuerto de un ojo y a penas podía ver con el otro, que era de un amarillo intenso con una pupila larga y negra, como la de un gato malhumorado.

Intenté correrlo, pero tenía unas patitas con garras filosas que se enterraban con fuerza. Todo el día me ha molestado y nada más no me podía deshacer de él. Le hablé, traté de convencerlo, le grité, lo ignoré... pero seguía ahí clavado con sus cochinas patas.

"¿De dónde vienes?" le pregunté en un intento de averiguar cómo quitármelo de encima. Pero el asqueroso enojo no me decía nada. Se limitaba a verme con su ojo fruncido. Estaba tan desesperada que incluso se me ocurrió arrancármelo violentamente. Por fortuna, antes de llevar a cabo tan agresiva operación, tuve la maravillosa idea de hacerle cosquillas.

Al principio, el enojo no hizo nada, pero de repente, se empezó a retorcer. Su ojito amarillo me veía furioso, pero no podía moverse si quería seguir aferrado con sus garras. Seguí molestándolo durante un buen rato. El enojo estaba cada vez más enojado. Sus escamas se erizaban y se quejaba con gruñiditos.

Finalmente, el enojo cedió. Me soltó y se fue, enfurruñado y haciendo ruiditos. Espero nunca más volverlo a ver.

jueves, 4 de junio de 2009

Gorgodonte


El gorgodonte es un raro ejemplar cruza de una gorgona y un rinoceronte. Su tamaño llega a ser de aproximadamente unos seis o siete metros de largo, y pesan aproximadamente siete u ocho toneladas. Están cubiertos por escamas verdes y amarillas cuando apenas son unas crías, pero al crecer se agregan a sus tonalidades brillantes colores como el rosa mexicano y el naranja fosforecente. Sus habito alimenticios son muy simples, se alimentan de ramas de Aburudul, y en épocas de sequía se alimentan de pequeños carmios que crecen en las llanuras de Pepsilvania; se ha llegado a saber de un tipo de gorgodonte acuático que se alimenta de laniparinos, pero estas costumbres psicotrópicas aun no se han desarrollado en los gorgodontes terrestres ni aéreos. Debemos anotar que el gorgodonte terrestre a diferencia del aéreo, es un mamífero, mientras que el aéreo es un ovíparo, respecto de la reproducción de los gorgodontes acuáticos se sabe muy poco aun, pues, en su época de reproducción se sumergen lo más posible y se esconden muy bien.


Los gorgodontes son una especie no muy amistosa ante un visitante extraño, por lo cual, en cuanto perciben algún elemento extraño a su alrededor, se arremeten contra el, destruyéndolo todo con sus grandes cuernos y sus poderosas mandíbulas, fuera de esto, son animales que tienen un carácter sumamente amistoso y divertido cuando no se les molesta, se han logrado obtener videograbaciones de manadas enteras de gorgodontes divirtiéndose y jugando en el lodo, siempre haciendo un sonido muy característico que es algo así como: GGGGrrrrrrrgggggHHHHoooooommmmmm.... BBBhhhhuuuuAAAAAkkkkk.... GGGGrrrrrrrgggggHHHHoooooommmmmm.... BBBhhhhuuuuAAAAAkkkkk....


Me parece importante anotar, que el gorgodonte es una especie en peligro de extinción, ya que sus escamas de brillantes y hermosos colores se cotizan cada vez más alto en el mercado negro, así como sus enormes cuernos, los cuales se ha descubierto, curan el cancer instantáneamente.


Finalmente debemos agregar que los últimos estudios revelan que los gorgodontes tienen un cerebro enorme y altamente capaz, por mucho superior al de los seres humanos, sin embargo, estos enormes animales, sólo utilizan el .0001% de su capacidad, por lo cual los convierte en los seres vivos más estúpidos sobre la tierra.


Ha olvidaba decirles, que los gorgodontes terrestres hablan latín, pequeño detalle que nunca se ha logrado entender, pues no se tiene registro alguno de un contacto directo con algún ser humano, diversas hipótesis anuncian que los gorgodontes son una especie mágica primitiva que en épocas pasadas eran sabios que transitaba la tierra y fueron ellos quienes les enseñaron el lenguaje a los hombres. Jaime Mausan asegura que el vio como los gorgodontes eran abducidos en el desierto de Sonora, y que cree, son seres extraterrestres que vienen a dar un mensaje o en su defecto, tienen con contacto con seres extraterrestres que los confunden con la especie inteligente de este planeta.

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